Tetra Chapelco 2026
Lucila Curutchet, rumbo a su séptimo Tetratlón: “Es la carrera que más me divierte”
A diez días de una nueva edición del Tetratlón Chapelco, Lucila Curutchet pasó por FM de la Montaña y compartió su historia con una de las competencias más emblemáticas del país, los desafíos que plantea cada disciplina y la pasión que la lleva a volver una y otra vez.
La próxima será su séptima participación en el Tetra. Comenzó a correrlo antes de la pandemia y, desde entonces, la competencia se convirtió en una parte importante de su vida deportiva y familiar. “Es la carrera que más me divierte”, aseguró.
Nacida en San Isidro, Buenos Aires, Lucila lleva alrededor de 30 años vinculada a la Patagonia. Vivió también en Trevelin durante una década, pero su historia tiene un vínculo especial con San Martín de los Andes: aquí conoció a su marido, Guillermo Echeverría, cuando ambos eran jóvenes mochileros. Hoy, además, comparten la pasión por el Tetra, ya que Guillermo también participa de la competencia.
De mirar a los corredores a convertirse en una de ellos
Lucila recuerda que, en sus primeros años en la zona, veía pasar a los participantes del Tetratlón y pensaba que eran “locos”. Con el tiempo, esa mirada cambió y ella misma terminó formando parte de esa comunidad.
“En la medida en que te agarra la locura de ir haciendo esas locuras, decís: ¿por qué no?”, contó.
Hoy disfruta tanto de la competencia como de la preparación. Los entrenamientos por senderos nevados, las salidas en bicicleta, el running y el kayak forman parte de una rutina que también funciona como una manera de despejarse y disfrutar del entorno.
“El entrenamiento es parte de una carrera. Te lo tomás así, jugar un poco”, explicó.
Para ella, esa mirada hace que incluso los entrenamientos más exigentes tengan otro sentido. “Yo termino un entrenamiento y digo: qué divertido”, señaló.
La cabeza también corre
El Tetratlón exige mucho más que preparación física. Lucila destacó especialmente la importancia del aspecto mental, sobre todo en los momentos previos a la largada y durante las transiciones entre disciplinas.
Reconoció que se pone nerviosa cuando llega el momento de la salida, particularmente durante la denominada “alargada”. Pero una vez que comienza la carrera, la concentración cambia y aparece la confianza en todo lo entrenado.
“Estoy entrenada porque esto ya lo hice”, es una de las ideas que busca llevar consigo durante la competencia.
También destacó que cada disciplina tiene su propia dificultad y que una de las grandes características del Tetra es justamente la necesidad de adaptarse constantemente.
“Estás en una disciplina pensando en el cambio para la otra y la transición para la otra. Y eso me divierte”, explicó.
El lago, el gran desafío
Entre las cuatro disciplinas, Lucila reconoce que el kayak es probablemente la que más le cuesta, especialmente cuando el lago está picado.
Y tiene experiencia de sobra. Recordó distintas situaciones en las que llegó a darse vuelta varias veces durante una misma competencia y tuvo que volver a subir al bote, sacar el agua y continuar.
“Me he dado vuelta una, dos, tres veces en el mismo lago”, relató.
En una de esas ocasiones, incluso tuvo que recuperar un tambucho que había caído al agua mientras las olas golpeaban contra las piedras. La situación obligó a tomar decisiones rápidas y mantener la calma.
Para Lucila, esa experiencia también demuestra que el Tetra exige capacidad de reacción. La primera vez que un corredor se da vuelta puede quedar completamente desconcertado, pero después aparece la necesidad de pensar y resolver.
“Necesito meter ideas firmes y cabeza”, explicó.
Una competencia que también se construye en equipo
Después de muchos años entrenando sola, Lucila encontró en el team de Facundo Romera una nueva motivación.
El grupo reúne a numerosos deportistas y, según contó, incluso en jornadas de nieve, viento o mal tiempo pueden terminar siendo decenas sobre las bicicletas o en los senderos.
“Una vez que te metés en un team y te lleva, es como que ya todo es más divertido”, afirmó.
Ese acompañamiento también aparece durante la competencia. Lucila recordó situaciones en las que otros corredores o integrantes de postas ayudaron a participantes que llegaban entumecidos después del kayak, colaborando en las transiciones para poder continuar.
Para ella, esos gestos son parte de la esencia de la prueba.
“Está más cerca de cualquiera de lo que parece”
Uno de los aspectos que más cambió desde que comenzó a correr el Tetra es su percepción sobre quiénes pueden animarse a participar.
Lucila recuerda que, cuando observaba la competencia desde afuera, la veía como algo muy difícil de alcanzar. Pero después de correrla, descubrió que está mucho más al alcance de lo que parece.
“De verdad lo podés hacer incluso en tramos”, sostuvo, en referencia a quienes pueden comenzar participando en equipos o postas.
Para ella, muchas veces el primer paso es simplemente animarse. Después llegan los desafíos y la posibilidad de descubrir que se puede avanzar un poco más.
“Vas y te sorprende la naturaleza afuera y vos te sorprendés cómo reaccionás ante eso”, resumió.
Una nueva edición, con nieve y expectativa por el clima
A diez días de la competencia, Lucila ya tiene la cabeza puesta en la largada. Las condiciones de nieve en Chapelco son parte del escenario y también existe expectativa por un posible cambio en el clima durante los próximos días.
Uno de los puntos que genera mayor atención es el circuito de mountain bike en los sectores más altos, donde la acumulación de nieve podría obligar a realizar modificaciones dependiendo de cómo evolucione el tiempo.
“Hay que esperar un poquito”, explicó, señalando que la organización está siguiendo especialmente las condiciones de los senderos de bicicleta.
El lago también será otro de los grandes interrogantes. El nivel del agua y las condiciones que presente el día de la carrera pueden modificar por completo la experiencia de los competidores.
Siete Tetras y una misma razón
El año pasado Lucila consiguió el segundo puesto en su categoría, aunque aquella edición tuvo características particulares al no contar con la disciplina de esquí.
Esta vez espera volver a completar las cuatro disciplinas y disfrutar nuevamente de una carrera que, para ella, mantiene intacta la capacidad de sorprender.
El Tetratlón Chapelco ya lleva 39 ediciones y se prepara para una nueva jornada que volverá a reunir a corredores de distintas partes del país. Para Lucila, sin embargo, el desafío sigue teniendo algo profundamente personal.
Después de seis participaciones, siete con la próxima, todavía encuentra motivos para entrenar, para volver a ponerse en la línea de largada y para atravesar nuevamente el lago, los senderos y las montañas.
Cuando le preguntan por qué sigue corriendo el Tetra después de tantos años, no necesita demasiadas explicaciones.
“Porque me divierte”.
