Tetra 2026
Fabricio Stocchetti: “El Tetra acompaña la vida de la gente que vive en San Martín de los Andes”
Fabricio Leonardo Stocchetti conoce el Tetratlón Chapelco desde adentro y desde hace décadas. Lo corrió por primera vez en 1996 y, desde entonces, la competencia se convirtió en una parte importante de su historia personal y familiar.
Nacido en Andacollo, en el norte neuquino, llegó a San Martín de los Andes cuando tenía menos de un año. Sus padres, un médico y una docente provenientes de Buenos Aires, se instalaron en la provincia a comienzos de la década del 70.
“Mis padres estaban haciendo linda esta provincia”, recordó Fabricio durante una entrevista en FM de la Montaña, al repasar aquellos primeros años y su vínculo con la región.

Su acercamiento al Tetra comenzó mucho antes de convertirse en competidor. Durante su adolescencia escuchaba hablar de las primeras ediciones y veía cómo aquella competencia de aventura comenzaba a despertar el interés de toda una generación.
“Estos desafíos eran disciplinas que no eran conocidas en el mundo, a nivel esquí, a nivel competencias de aventura. A todos nos empezó a sonar como un desafío, a medirnos, a retarnos”, explicó.
Fabricio destacó además el enorme cambio tecnológico que atravesó la competencia durante las últimas décadas. Desde los antiguos kayaks y remos de madera hasta las bicicletas, la indumentaria, el calzado y los elementos de seguridad actuales, todo evolucionó de manera vertiginosa.
Sin embargo, para él hay algo que permanece intacto: el escenario natural.
“El medio en el cual corremos es el mismo, y es el que hace la impronta del Tetra. Por más que la tecnología vaya cambiando, las personas que transitan esos terrenos tienen que estar entrenadas, capacitadas y mentalmente en sintonía con lo que significa el Tetra”, sostuvo.

Una carrera que también se corre con la cabeza
Stocchetti puso especial énfasis en la preparación mental que requiere completar una competencia que combina esquí, mountain bike, kayak y running.
A lo largo de su trayectoria consiguió diferentes posiciones, desde puestos más retrasados hasta un lugar entre los diez mejores y también un podio. Pero aseguró que el resultado deportivo no siempre determina cuál fue el Tetra más importante.
“Tal vez el Tetra del podio no fue el Tetra más lindo que corrí”, confesó.
Para Fabricio, uno de los momentos más especiales son los últimos metros de la competencia y todo lo que rodea a la llegada.
“Esos 400 metros finales son inolvidables para cualquiera que corre el Tetra. Ese parque cerrado previo a la largada es algo indescriptible”, afirmó.
La música, la cena de carbohidratos, los días previos, la transmisión y el encuentro con corredores que llegan desde distintos puntos del país forman parte de un ritual que trasciende la competencia.
En su memoria aparecen también familiares y amigos que estuvieron en distintas llegadas a lo largo de los años.
“Siempre hay cosas que suceden que son las que realmente hacen que cuando termino diga: vale la pena correrlo toda la vida. Y eso es lo que hacemos muchos, correrlo toda la vida”, expresó.

Una tradición que atraviesa generaciones
El vínculo de los Stocchetti con el Tetra también alcanzó a su familia. Su hija Kiara participó de la competencia y, en otras ediciones, llegaron a correr simultáneamente cuatro integrantes de la familia: Fabricio, su hija y sus dos hermanos.
Pero el Tetra, según explicó, no pertenece solamente a quienes lo corren.
“Para los que lo corremos hace muchísimos años, y los que no también, el Tetra va marcando, va acompañando la vida de las personas que viven en San Martín”, señaló.
En ese sentido, planteó una mirada crítica sobre el presente de la competencia y consideró que el evento podría recuperar parte del despliegue y la expectativa que tuvo en otras épocas.
Recordó que hubo ediciones que reunieron entre 400 y 500 participantes más que en la actualidad y sostuvo que el Tetra debería recuperar “ese brillo que merece no perder”.
“Sin duda que es una carrera icónica, es parte del folclore nuestro, de nuestra tradición”, afirmó.
“El Tetra y FM de la Montaña han cambiado los actores, pero la esencia es la misma”
Fabricio también destacó el papel de FM de la Montaña en la historia de la competencia y la particularidad de contar con una transmisión radial que acompaña el recorrido de los atletas durante toda la jornada.
“Una carrera que anda por tantos lugares y que se transmite por radio es rarísimo”, señaló, al recordar incluso aquellas primeras transmisiones con móviles que llegaban a caballo a determinados sectores del recorrido.
Para Stocchetti, la radio y el Tetra comparten una historia común.
“El Tetra y FM de la Montaña han cambiado los actores, es como una misma cosa, pero la esencia es la misma”, expresó.
Este año Fabricio decidió no participar. Explicó que no llega en las condiciones que considera necesarias para competir al nivel que se exige a sí mismo.
“No estoy como me gustaría estar para correr. Me cuesta querer participar a media máquina”, explicó, aunque aseguró que seguirá viviendo la competencia como parte de la comunidad.
La próxima edición tendrá además un significado especial: será la 39ª edición, camino a los 40 años de una competencia que nació en 1988.
“Es una carrera a nivel país muy especial, de las primeras carreras de aventura, de las primeras carreras de ese tipo de desafío”, destacó.
Y dejó un deseo para el futuro: un Tetra multitudinario, a la altura de su historia.
“Sería una linda manera de conmemorar un Tetra así, multitudinario, bien a la altura de los acontecimientos”, sostuvo.
Porque, para Fabricio Stocchetti, el Tetratlón Chapelco no es solamente una competencia. Es parte de la identidad de San Martín de los Andes.
“Muchos han corrido el Tetra, han tenido algo ligado al Tetra, han trabajado en algún parque cerrado, han sido parte de una organización. Es como que el sanmartinense alguna vez tuvo algo que ver con el Tetra”.
Y por eso confía en que la historia continuará.
“El pueblo le pone ese color tan necesario. Nuestro Tetra lo sentimos igual. Ojalá se mantenga esto”.
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