Guardar o no guardar… esa es la cuestión.

Cada vino en su lugar

Guardar o no guardar… esa es la cuestión.

En este drama de botellas y pasiones, donde el tiempo teje promesas de grandeza, y el presente susurra placeres fugaces, surge la duda del bebedor: ¿Guardar para mañana o brindar hoy?

Brindis sin resaca

Los vinos desalcoholizados llegan… ¿Para quedarse?

Los vinos desalcoholizados llegan… ¿Para quedarse?

Bueno, bueno, bueno… ¿Qué decir, no? Con el auge de las bebidas saludables, las desintoxicaciones del cuerpo y los “Massivo Bro” , las bebidas con alcohol van perdiendo terreno entre los consumidores de todo el mundo. La primera grieta que surge con esta nueva propuesta es simple: ¿se la puede llamar vino? Muchos dicen que sí, otros lo llaman bebida sin alcohol a base de uva. La segunda grieta que se presenta… ¿Es “sin alcohol” o “desalcoholizado”?

Empecemos por la base: ¿qué es el vino? Nada más y nada menos que jugo de uva fermentado que, mediante la acción de levaduras, convierten el azúcar en alcohol.

Los países que iniciaron este “Frankenstein vínico” son Alemania, España, Australia e Italia. Productores importantes de vino, tal como lo conocemos desde hace milenios, que se destacan por sus avances en técnicas de desalcoholización y por responder a tendencias como el movimiento “sober curious” (tendencia que promueve la reflexión y el cambio en la relación con el alcohol, buscando una mayor conciencia y control sobre su consumo) y la búsqueda de opciones más saludables.

El proceso
Para hacer vino desalcoholizado, se comienza como con cualquier vino tradicional. Las uvas se cosechan, se prensan y se fermentan con levaduras. En los vinos desalcoholizados, el alcohol se elimina mediante una de las siguientes técnicas:

  • Destilación al vacío : El vino se calienta a unos 25-30 °C en un entorno de vacío para evaporar el alcohol, preservando aromas y sabores. Es la técnica más común y efectiva.
  • Ósmosis inversa : Se filtra el vino a través de membranas que separan el alcohol y el agua de los compuestos aromáticos, los cuales luego se recombinan con el mosto sin alcohol.
  • Evaporación por cono giratorio : Utilice centrífugas para separar el alcohol a bajas temperaturas, minimizando la pérdida de sabor.

Tras la desalcoholización, se pueden añadir azúcares naturales, dióxido de carbono (para espumosos) o sulfitos como conservantes para mejorar el sabor y la estabilidad. El resultado es un vino con un contenido de alcohol de entre 0,0 % y 0,5 % , dependiendo de la regulación local. Otro resultado: costos elevados para estas opciones descritas anteriormente .

Not Wine for me, Argentina…
Alejandro Vigil, enólogo de la bodega Catena Zapata, fundador de El Enemigo Wines y presidente de Wines of Argentina, es decir, una voz más que autorizada comenta al respecto que: “El vino desalcoholizado es un proceso necesario y dirigido a un segmento en el que el vino tiene que estar presente”. Y agregó: “ Los vinos de bajo alcohol y los vinos de cero alcohol nos permitirán llegar a segmentos en los que no estamos y dar una solución a una parte de la viticultura que podríamos perder ”.

Siguiendo con Catena Zapata, la bodega lanzó recientemente al mercado (luego de dos años de investigación) el primer vino sin alcohol y con baja graduación alcohólica bajo la marca Domaine Elena de Mendoza, ya que Argentina cuenta con el marco legal para desalcoholizar vinos.

¿Entonces es o no vino? Nace como tal y luego el alcohol es eliminado … Me cuesta dar una respuesta, pero este tipo de bebida está en auge y hay que escuchar al mercado.

El vino es uno solo y seguirá uniendo.

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