Cada vino en su lugar
Guardar o no guardar… esa es la cuestión.
En este drama de botellas y pasiones, donde el tiempo teje promesas de grandeza, y el presente susurra placeres fugaces, surge la duda del bebedor: ¿Guardar para mañana o brindar hoy?
Desde hace casi una década, la agroecología dejó de ser una rareza para convertirse en una alternativa concreta de consumo en San Martín de los Andes. Detrás de ese crecimiento está Paula Giustozzi, economista agraria, emprendedora y referente local de un movimiento que apuesta por alimentos sin agrotóxicos, producidos con respeto por la tierra y las personas.
Giustozzi es la creadora de Egaleco, una tienda local online de productos agroecológicos y orgánicos que funciona en la localidad desde hace nueve años. El proyecto nació con un objetivo claro: nuclear pequeños productores, facilitarles la comercialización y acercar a los consumidores alimentos sanos, libres de venenos y de origen conocido.

“Egaleco surge con la ilusión de cambiarle la vida a algún productor y también a algún consumidor que tenga ganas de comer sin tóxicos”, explica. La iniciativa permite que los productores vendan todo lo que tienen disponible en cada momento, evitando el descarte y las lógicas del mercado tradicional que suelen dejar afuera a quienes producen a pequeña escala.
La propuesta de Egaleco se basa en una canasta agroecológica que puede pedirse cada 15 días, con dos modalidades: una canasta armada o la posibilidad de elegir libremente los productos disponibles desde la tienda online. Los pedidos se retiran en puntos de entrega en el centro y en La Vega, o se coordinan a través de redes sociales y WhatsApp.
Además de verduras y frutas locales, en los últimos años el proyecto amplió su oferta gracias a la articulación con productores del norte del país. Así, hoy es posible acceder a cítricos de Entre Ríos, paltas y limones de Tucumán, bananas orgánicas certificadas de Jujuy, además de legumbres, harinas de molino a piedra, panificados y lácteos artesanales.
“En nuestra zona la producción es corta, va de diciembre a febrero. Por eso también articulamos con otras regiones que tienen excedentes y necesitan vender, y nosotros queremos consumir”, señala Giustozzi.
https://eppasanmartin.empretienda.com.ar/
En paralelo, Paula acompaña el trabajo de Finca Los Menucos, un emprendimiento agroecológico ubicado en el Callejón de Gingins, muy cerca del centro de San Martín de los Andes. La finca, que funciona todos los días de 9 a 16 (los sábados hasta las 13), permite a los vecinos acercarse directamente al lugar de producción.
Allí se cultivan verduras y frutas de estación bajo principios agroecológicos, utilizando fertilizantes orgánicos provenientes de animales y promoviendo la biodiversidad del suelo. “La agroecología implica mucho trabajo previo y un suelo vivo. Los bichos no son enemigos: son parte del equilibrio”, explica.

La experiencia va más allá de la compra: muchas familias visitan la finca con niños, recorren los invernaderos, ven gallinas sueltas y comprenden de primera mano de dónde vienen los alimentos. “No es el supermercado donde uno manotea y se va. Es otra forma de consumir, con otros tiempos y otra conciencia”, destaca.
Giustozzi remarca que la diferencia no está solo en el sabor —claramente más intenso y auténtico— sino también en la calidad nutricional y en la salud. “Los agrotóxicos son sistémicos: entran al alimento y no se eliminan lavándolos. Cuando comemos alimentos fumigados, comemos veneno”, advierte.
La agroecología, en cambio, trabaja con suelos vivos que aportan macro y micronutrientes esenciales, generando alimentos con más vitaminas, minerales y mejor sabor. “A veces hay que aceptar una fruta con un agujerito, porque no estamos solos en el ecosistema”, resume.

Para Paula Giustozzi, elegir alimentos agroecológicos también es una decisión social. “Cuando consumimos agroecológico, apoyamos a personas que trabajan sin venenos, en mejores condiciones, cuidando la tierra. No es solo lo que comemos, es cómo se produce y quién está detrás”.
Con nueve años de trayectoria, eGaleco y Finca Los Menucos se consolidan como una referencia local de producción y consumo consciente, recuperando saberes antiguos y demostrando que otra forma de alimentarse no solo es posible, sino necesaria.
