Tecnología para fortalecer la seguridad hospitalaria
El hospital de San Martín de los Andes incorporó un simulador de signos vitales
El nuevo equipamiento demandó una inversión de US$12.450 y permitirá verificar con mayor precisión el funcionamiento de monitores, electrocardiógrafos y otros dispositivos médicos antes de que vuelvan al uso clínico.
El Hospital de San Martín de los Andes incorporó un simulador de signos vitales destinado a fortalecer los controles técnicos sobre los equipos médicos utilizados en el establecimiento. La adquisición demandó una inversión de US$12.450.
El dispositivo será utilizado por el área de Bioingeniería y el Taller de Electromedicina, donde se realizan tareas de diagnóstico, mantenimiento y verificación del equipamiento médico.
El nuevo simulador permite generar de manera controlada y sincronizada seis parámetros fisiológicos: electrocardiografía (ECG), presión arterial no invasiva (NIBP), saturación de oxígeno (SpOâ), respiración, temperatura y presión invasiva (IBP).
A partir de señales conocidas y reproducibles, los profesionales pueden comprobar la respuesta de los equipos y comparar sus mediciones con valores previamente establecidos. De esta manera, es posible detectar desvíos, fallas intermitentes o pérdida de exactitud que podrían no advertirse mediante una revisión convencional.
La herramienta podrá utilizarse para controlar, entre otros dispositivos, monitores multiparamétricos y electrocardiógrafos, antes de que sean nuevamente habilitados para su utilización clínica.
La incorporación también permitirá fortalecer la aplicación de la norma IRAM 62353:2019, basada en la IEC 62353:2014, que establece criterios para los ensayos recurrentes y posteriores a la reparación de equipos electromédicos.
Entre las evaluaciones contempladas se encuentran las inspecciones, los ensayos de seguridad eléctrica y las comprobaciones funcionales durante la vida útil de los dispositivos.
Con esta incorporación, el área de Bioingeniería amplía sus capacidades técnicas y dispone de una herramienta que aporta evidencia objetiva sobre el estado y desempeño del equipamiento médico.
El objetivo es que los dispositivos puedan regresar al servicio clínico luego de controles técnicos reproducibles, contribuyendo a una utilización más segura y confiable de la tecnología médica en el hospital.