Medioambiente
“La Vega no es un vacío urbano”: una especialista cuestiona el parque proyectado sobre el mallín.
La discusión sobre el futuro de la Vega Plana volvió a ocupar el centro del debate en San Martín de los Andes. En el marco de las comisiones de seguimiento del Plan de Ordenamiento Territorial (POT 2040), la licenciada en Planificación y Diseño del Paisaje, Melisa Victoria Cousin, presentó una propuesta técnica respaldada por una encuesta ciudadana que reunió 170 respuestas en apenas 72 horas.
Durante la entrevista en Arriba Montañeses, Cousin expresó su preocupación por algunas de las iniciativas planteadas para el sector, especialmente la creación de un Parque Natural Urbano Recreativo dentro del mallín de la Vega Plana, una de las diez grandes propuestas incluidas en los documentos preliminares del POT.
“Mi planteo no es ir contra el desarrollo, sino discutir qué tipo de desarrollo es compatible con un ecosistema tan frágil como el mallín”, señaló.

Un humedal clave para la ciudad
Según explicó la profesional, la Vega Plana cumple funciones ambientales esenciales para San Martín de los Andes. Actúa como regulador hídrico, absorbiendo y reteniendo el agua de lluvias y deshielos, además de constituir un refugio para una importante diversidad de aves y otras especies silvestres.
En la propuesta presentada ante la Comisión de Ambiente, Cousin sostiene que la Vega “no es un vacío urbano” sino un humedal funcional cuya dinámica depende de mantener bajos niveles de alteración humana.
Cousin remarcó además que la protección del sector no depende únicamente de la Ordenanza 8390, sino también de normativas provinciales y nacionales vinculadas a la conservación ambiental.

Una encuesta con fuerte respaldo a la conservación
Como complemento de su presentación, Cousin impulsó una encuesta de percepción ciudadana que obtuvo 170 respuestas de vecinos de distintos barrios de la ciudad. Entre los resultados más destacados, el 96% de los participantes otorgó el máximo valor ambiental al mallín, identificándolo como un regulador hídrico y refugio de avifauna.
Además, el 54,4% manifestó que la Vega debería mantenerse como un área protegida con mínima o nula intervención, mientras que otro 31,4% se inclinó por permitir únicamente recorridos peatonales de bajo impacto y con estudios ambientales previos. Apenas el 2,4% apoyó la incorporación de senderos interiores en sectores anegables.
“Los resultados muestran que la comunidad no percibe la Vega como un espacio recreativo, sino como un paisaje identitario, un reservorio natural y una infraestructura ambiental fundamental para la seguridad hídrica de la ciudad”, afirmó.

¿Parque urbano sí, pero no sobre el mallín?
Uno de los puntos centrales del planteo es la ubicación del parque urbano propuesto.
Cousin considera que los espacios públicos recreativos son importantes para la vida urbana, pero entiende que deben localizarse en áreas con mayor aptitud para ese tipo de usos y no sobre el núcleo más sensible del humedal.
En ese sentido, la propuesta presentada sugiere trasladar el concepto de parque urbano hacia los bordes consolidados de la Vega, los callejones o sectores cercanos a la Ruta 40, generando circuitos recreativos, deportivos y de movilidad activa sin intervenir directamente el ecosistema.
La encuesta también refleja esa tendencia: cerca del 40% de los participantes sostuvo que, si se construye un parque urbano, debería ubicarse en zonas como Chacra 30, Los Radales, Kaleuche, Vega Maipú o sectores próximos a los callejones, mientras que un 34,7% directamente consideró que no deberían incorporarse nuevos recorridos dentro de la Vega.

Críticas a la densificación y al control ambiental
La profesional también cuestionó la posibilidad de habilitar mayores indicadores urbanísticos en el sector sin contar previamente con estudios específicos sobre la capacidad hídrica, los servicios y la infraestructura existente.
Entre las observaciones incluidas en su documento, advierte sobre la necesidad de mantener los indicadores actuales establecidos por la Ordenanza 8390 hasta garantizar la capacidad de tratamiento de efluentes y evitar nuevos impactos sobre el lago Lácar y los cursos de agua asociados.
Asimismo, propuso la creación de un Ente Autárquico de Gestión y Monitoreo Ambiental Territorial, destinado a generar información técnica permanente, monitorear napas y servicios, auditar proyectos y evaluar la capacidad de carga ambiental de la ciudad antes de aprobar nuevos desarrollos.
“La sustentabilidad no es una postura ideológica”
Durante la entrevista, Cousin insistió en que la discusión no debe reducirse a una oposición entre desarrollo y conservación.
“San Martín va a seguir creciendo. La cuestión es si existe capacidad real para planificar, controlar y monitorear ese crecimiento. La sustentabilidad territorial no es una postura ambientalista; es una necesidad operativa”, sostuvo.
Y concluyó con una advertencia que resume el eje de su planteo: “No podemos evaluar lote por lote. Hay que analizar el impacto acumulativo sobre los servicios, el agua, el paisaje y la calidad de vida de toda la comunidad”.
Encuesta y gráficos completos adjuntos