El gobierno nacional oficializó la designación de la exsenadora neuquina Lucila Crexell como embajadora argentina en Canadá , mediante el decreto 304/2026 publicado en el Boletín Oficial.
La medida, firmada por el presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno , se concretó luego de que el Senado prestara acuerdo y de que el país norteamericano otorgará el correspondiente plácet diplomático.
El nombramiento reactiva una fuerte controversia política que se remonta a 2024, cuando Crexell votó a favor de la Ley Bases impulsada por el oficialismo, pese a haber manifestado inicialmente su rechazo.
En ese contexto, surgieron versiones sobre una posible negociación a cambio de un cargo diplomático.
La propia exsenadora reconoció en su momento que había recibido una oferta para ocupar una embajada —originalmente en la Unesco, en París— aunque empresarial que estaba vinculada a su voto en el Congreso.
A raíz de estas sospechas, el abogado Federico Paruolo presentó una denuncia por presuntas dádivas, que fue desestimada por la Justicia en abril de 2025 al considerar que no existía delito.
El tema volvió a escena este año, cuando el Ejecutivo retomó la intención de designarla, esta vez como embajadora en Canadá, tras la finalización de su mandato en el Senado en diciembre pasado.
La decisión también generó críticas en Neuquén. El gobernador Rolando Figueroa se distanció públicamente de Crexell y cuestionó su voto en la Ley Bases, marcando un silencio político entre ambos. Además, anticipó que el espacio provincial no acompañaría su pliego en la Cámara alta.
Con la oficialización del decreto, Crexell asumirá funciones como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria, en una designación que vuelve a poner en debate la relación entre decisiones legislativas y nombramientos diplomáticos.