El Senado de la Nación avanzó con el tratamiento del pliego de Lucila Crexell como embajadora en Canadá, luego de que la comisión de Acuerdos emitiera dictamen favorable para su debate en el recinto.
La exsenadora por Neuquén quedó así a un paso de su designación formal, en medio de una discusión atravesada por cuestionamientos políticos más que por su idoneidad para el cargo diplomático.
El kirchnerismo volvió a cuestionar su postulación y la vinculó con su voto a favor de la Ley Bases, al considerar que se trató de un “pago político”. En ese marco, el senador Carlos Linares calificó la situación como “un escándalo” y aseguró que la nominación responde a una “devolución de favores”.
Desde el mismo espacio, también se plantearon objeciones éticas sobre la eventual designación, mientras que otros sectores del peronismo acompañaron el dictamen, evidenciando divisiones internas.
Por su parte, Crexell rechazó las acusaciones y sostuvo que actuó “conforme a sus principios”, al tiempo que afirmó que las denuncias judiciales en su contra fueron archivadas. “Para mí es un tema cerrado”, remarcó.
Durante su exposición, defendió además su acompañamiento a la Ley Bases y señaló que respondió a intereses de su provincia, destacando la importancia de herramientas como el RIGI para el desarrollo económico.
El tratamiento del pliego se da en un contexto de alta tensión política, con cruces entre legisladores y cuestionamientos sobre las negociaciones previas en torno a la aprobación de iniciativas clave del Gobierno nacional.