2025-04-25

Brindis sin resaca

Los vinos desalcoholizados llegan… ¿Para quedarse?

Bueno, bueno, bueno… ¿Qué decir, no? Con el auge de las bebidas saludables, las desintoxicaciones del cuerpo y los “Massivo Bro” , las bebidas con alcohol van perdiendo terreno entre los consumidores de todo el mundo. La primera grieta que surge con esta nueva propuesta es simple: ¿se la puede llamar vino? Muchos dicen que sí, otros lo llaman bebida sin alcohol a base de uva. La segunda grieta que se presenta… ¿Es “sin alcohol” o “desalcoholizado”?

Empecemos por la base: ¿qué es el vino? Nada más y nada menos que jugo de uva fermentado que, mediante la acción de levaduras, convierten el azúcar en alcohol.

Los países que iniciaron este “Frankenstein vínico” son Alemania, España, Australia e Italia. Productores importantes de vino, tal como lo conocemos desde hace milenios, que se destacan por sus avances en técnicas de desalcoholización y por responder a tendencias como el movimiento “sober curious” (tendencia que promueve la reflexión y el cambio en la relación con el alcohol, buscando una mayor conciencia y control sobre su consumo) y la búsqueda de opciones más saludables.

El proceso
Para hacer vino desalcoholizado, se comienza como con cualquier vino tradicional. Las uvas se cosechan, se prensan y se fermentan con levaduras. En los vinos desalcoholizados, el alcohol se elimina mediante una de las siguientes técnicas:

  • Destilación al vacío : El vino se calienta a unos 25-30 °C en un entorno de vacío para evaporar el alcohol, preservando aromas y sabores. Es la técnica más común y efectiva.
  • Ósmosis inversa : Se filtra el vino a través de membranas que separan el alcohol y el agua de los compuestos aromáticos, los cuales luego se recombinan con el mosto sin alcohol.
  • Evaporación por cono giratorio : Utilice centrífugas para separar el alcohol a bajas temperaturas, minimizando la pérdida de sabor.

Tras la desalcoholización, se pueden añadir azúcares naturales, dióxido de carbono (para espumosos) o sulfitos como conservantes para mejorar el sabor y la estabilidad. El resultado es un vino con un contenido de alcohol de entre 0,0 % y 0,5 % , dependiendo de la regulación local. Otro resultado: costos elevados para estas opciones descritas anteriormente .

Not Wine for me, Argentina…
Alejandro Vigil, enólogo de la bodega Catena Zapata, fundador de El Enemigo Wines y presidente de Wines of Argentina, es decir, una voz más que autorizada comenta al respecto que: “El vino desalcoholizado es un proceso necesario y dirigido a un segmento en el que el vino tiene que estar presente”. Y agregó: “ Los vinos de bajo alcohol y los vinos de cero alcohol nos permitirán llegar a segmentos en los que no estamos y dar una solución a una parte de la viticultura que podríamos perder ”.

Siguiendo con Catena Zapata, la bodega lanzó recientemente al mercado (luego de dos años de investigación) el primer vino sin alcohol y con baja graduación alcohólica bajo la marca Domaine Elena de Mendoza, ya que Argentina cuenta con el marco legal para desalcoholizar vinos.

¿Entonces es o no vino? Nace como tal y luego el alcohol es eliminado … Me cuesta dar una respuesta, pero este tipo de bebida está en auge y hay que escuchar al mercado.

El vino es uno solo y seguirá uniendo.

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