Por Maia Coletto
Crítica de “Lo que dicen tus ojos: un viaje hacia los misterios de Arabia” de Florencia Bonelli.
¡Alerta espoiler!
Ambientada en los años 60, la novela tiene como protagonista a Franchesca, una joven de 21 años que posee una belleza descomunal y un cuerpo “perfecto” según los cánones tradicionales, aunque ella parece no ser del todo consciente. Franchesca se enamora de Aldo, hijo de una familia millonaria que desaprueba la relación debido a que la joven no pertenece a una clase social acomodada y, además, él ya está comprometido con otra mujer.
Esta situación la lleva a abandonar su trabajo como periodista en Córdoba, en el periódico de su tío Fredo, para trabajar en la embajada de Ginebra. Por distintas circunstancias que se desarrollarán a lo largo de la trama, terminará en la embajada de Arabia Saudita, donde conocerá a Kamal Al-Saud, príncipe del país y encarnación del arquetipo masculino clásico: atractivo, poderoso y de ojos verdes penetrantes. Entre ellos nacerá un “amor profundísimo y apasionado” atravesado por las diferencias entre el islam y el catolicismo.
Una novela más, mediocre.
Lo cierto es que, de ese supuesto “viaje hacia los misterios de Arabia”, hay poco y nada. A lo largo de sus páginas, las referencias a la cultura islámica son escasas y superficiales. La novela presenta un vocabulario simple y repetitivo, además de una historia completamente inverosímil. La actitud machista de Kamal, resumida en frases como ‘eres mía’ o ‘solo me perteneces a mí’, junto con la pasividad constante de Franchesca, romantiza de manera sutil una dinámica posesiva y patriarcal. El conflicto no radica únicamente en la presencia de estas conductas, sino en cómo la novela las presenta como expresiones intensas y deseables de amor. De este modo, termina enmascarando actitudes de control y dominación emocional que, lejos de resultar románticas, pueden ser incluso peligrosas
El hecho de que Kamal posea cantidades exuberantes de dinero tampoco ayuda a sostener el relato. Después de todo, ¿cómo no enamorarse de alguien capaz de cumplir todos tus caprichos? Más que una relación construida desde el cariño genuino, el vínculo parece sostenerse únicamente en la pasión. Mientras el cariño implica interés por la otra persona en toda su complejidad, la pasión aquí aparece reducida a la atracción física y sexual.
Recién en el capítulo catorce ambos personajes mantienen un diálogo que trasciende la excitación y el encuentro sexual. Allí se intenta abordar un tema profundo, como la muerte del padre de Franchesca, aunque la escena se resuelve de forma simplista con frases como: “No llores, pequeña (...) De ahora en adelante serás feliz”.
El secuestro de Franchesca por parte de un grupo terrorista árabe y el aborto provocado por la violencia ejercida sobre su cuerpo también son tratados con una superficialidad llamativa. De los veintiún capítulos que componen la novela, este conflicto ocupa apenas uno. Bonelli vuelve a insistir en la figura del príncipe salvador y de la mujer vulnerable que necesita ser rescatada. Aunque Franchesca intenta presentarse como una mujer inteligente y valiente, la narración insiste constantemente en sexualizarla: describe una y otra vez su cuerpo y su belleza hipnotizante, pero rara vez profundiza en su intelecto o capacidades.
La historia remata con un final de cuento de hadas: Kamal y Franchesca terminan casados en una villa en Italia —comprada, por supuesto, por el príncipe— mientras todos los personajes secundarios encuentran también la felicidad absoluta.
La novela no deja una moraleja demasiado clara, más allá de la idea de que el dinero puede resolver cualquier problema, que escapar siempre es una solución viable y que ese amor imposible y perfecto propio de los cuentos de hadas puede existir en la vida real, incluso en un contexto histórico atravesado por guerras y tensiones sociales.
Tampoco se aprende demasiado sobre la cultura árabe, el funcionamiento de las embajadas o temas que la autora apenas menciona, como el golpe de Estado en Argentina, la inmigración extranjera en el país o la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Una novela pochoclera, útil para distenderse y pasar el rato. Pero si lo que buscás es plausibilidad, profundidad o aprendizaje cultural, este no es el lugar indicado