Hay más de 14.000 en Argentina
Hoy se celebra el Día Mundial del Radioaficionado
Cada 18 de abril, se conmemora el Día Mundial del Radioaficionado, una fecha destinada a reconocer el valor de quienes, desde sus emisoras, mantienen viva una forma de comunicación esencial en todo el planeta. Más allá de ser un pasatiempo, la radioafición representa un recurso estratégico frente a emergencias, catástrofes naturales y situaciones donde otros sistemas de comunicación fallan.
La elección del día no es casual: remite a la fundación, en 1925, de la Unión Internacional de Radioaficionados (IARU) en París. Esta organización fue creada para coordinar las actividades de los radioaficionados a nivel global, unificando normas y promoviendo mejoras técnicas y regulatorias que aún hoy rigen la actividad.
Los radioaficionados, también conocidos como “HAMs”, son operadores autorizados que, mediante el uso de equipos especiales, pueden emitir y recibir señales radiales. Su labor es especialmente crucial cuando las redes telefónicas o el acceso a internet colapsan. A través de sus transmisiones, se pueden emitir alertas, coordinar rescates y restablecer vínculos entre personas separadas por desastres naturales o conflictos.
El atractivo de esta actividad no solo reside en su utilidad práctica, sino también en su capacidad de unir a personas de distintas culturas y regiones. Desde una estación en Argentina se puede entablar contacto directo con otra en Japón, sin necesidad de plataformas digitales. La radioafición opera con ondas electromagnéticas que viajan por el aire, independientemente de la infraestructura terrestre.
La radioafición tuvo su auge en el siglo XX, comenzando con transmisiones en código Morse. En las décadas siguientes, se fundaron clubes y asociaciones en todo el mundo, algunas de las cuales aún funcionan hoy. Aunque su desarrollo se interrumpió durante la Segunda Guerra Mundial, el interés renació en los años 50. Un hito importante fue el lanzamiento del Sputnik en 1957, que reavivó el entusiasmo por la tecnología y la comunicación radial.
En los años 80, con el abaratamiento de los equipos y el mayor acceso a la información, la radioafición se popularizó aún más. Gracias al proyecto ARISS (Radioafición Amateur en la Estación Espacial Internacional), incluso se han establecido conexiones radiales entre operadores terrestres y astronautas en órbita.
Actualmente, se estima que existen más de tres millones de radioaficionados en todo el mundo, de los cuales aproximadamente 14.000 se encuentran en Argentina. Estos entusiastas de la comunicación cuentan con su propio vocabulario técnico y se rigen por estrictos permisos y licencias para operar legalmente.
Lejos de ser un vestigio del pasado, la radioafición demuestra, año tras año, su vigencia y relevancia. En un mundo hiperconectado que puede quedar incomunicado en segundos por un apagón o desastre, las ondas radiales siguen siendo un salvavidas confiable.