2024-10-23

Qué es y para qué sirve

Nace el “Plan de Preservación del Agua” en el sur de Neuquén

En coordinación con el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), instituciones provinciales y nacionales abocadas investigación aplicada al cuidado del ambiente, la Fundación Tierras Patagónicas se propuso diseñar un Plan de Preservación del Agua, que abarca toda la cuenca del río Aluminé-Collón Cura y sus principales afluentes: Aluminé, Malleo, Collón Curá, Chimehuín y Caleufu. El plan busca producir un diagnóstico integral sobre el estado ambiental y la actividad de pesca de estas cuencas, evaluando factores como el comportamiento hidrológico y climático, la calidad del agua y de los ambientes costeros, y el estado de las comunidades acuáticas. También se establecerá un sistema de monitoreo continuo que permita evaluar los efectos del cambio en estos ecosistemas, la urbanización y la invasión de especies, con un foco particular en la calidad de las riberas y la pesca.

“Desde la Fundación Tierras Patagónicas, siguiendo nuestra misión de unir a las personas en el cuidado del medio ambiente regional a través del trabajo, la educación y la comunicación, nos propusimos hace un tiempo abordar el cuidado del agua como recurso natural esencial de nuestra Patagonia. Nuestros lagos y ríos son sus venas, sin ellas gozando de buena salud, tal como si esto fuera un organismo vivo, todo el ecosistema estaría en riesgo. Además, hace 3 años que venimos abordando de lleno la problemática del fuego, por lo que es lógico que ahora también enfoquemos nuestros esfuerzos en el cuidado del agua. Fuego y agua son las dos caras de una misma moneda en la preservación de nuestro ambiente patagónico”, expresó Max Knüll, presidente de la fundación.

Con el programa de fuego en marcha, incluyendo la creación de nuevas brigadas de prevención y combate de incendios forestales y la instalación de una red de cámaras de alerta temprana, a fines del año pasado el trabajo comenzó a enfocarse en encontrar la

 

forma de colaborar en la preservación del agua. Para ello, se entablaron diálogos con varios individuos y organismos, tanto del sector público como privado, que ya venían desarrollando acciones de preservación del agua desde hace al menos una década, pero no de manera coordinada y conjunta.

“Al constatar que ya existen acciones en curso lideradas por personas y organizaciones altamente calificadas, entendimos que nuestro aporte podía centrarse en la articulación de estas iniciativas. Nuestra meta es apoyar la difusión de los proyectos en marcha, comunicar sus resultados y desafíos, proponer soluciones constructivas, y garantizar que se obtengan los recursos necesarios para asegurar la continuidad de estas actividades a lo largo del tiempo”, explicó Knüll.

La justificación de este curso de acción se encuentra en la existencia de múltiples agentes de cambio que están afectando las características biofísicas de las cuencas, como el cambio climático (climas más secos y cálidos o precipitaciones abundantes en corto tiempo), la urbanización (que incrementa la contaminación), la invasión del sauce (que ocupa riberas y cauces) y la intensificación de actividades humanas (que aumenta la presión sobre los ecosistemas). Estos cambios se traducen en señales claras de deterioro ambiental, como la reducción de caudales en los ríos, el aumento de la temperatura del agua, la acumulación de nutrientes y contaminantes, floraciones algales, dificultades para la navegación, la disminución de la calidad de la pesca, la pérdida de valor escénico y una mayor presión sobre los recursos.

Un componente central de la propuesta es la participación pública, que será promovida mediante la incorporación de distintos usuarios de los recursos y la aplicación de herramientas de ciencia ciudadana. A tal fin, se está trabajando de cerca con la Cámara de Guías y Profesionales de Pesca Deportiva del Neuquén. A través de plataformas digitales y redes sociales, se brindará información actualizada sobre el estado de las cuencas, generando conciencia sobre la importancia de la preservación de este recurso esencial. Adicionalmente, se explorarán tecnologías innovadoras, como el uso de sensores para monitoreo continuo, imágenes satelitales para la caracterización de cuencas, y aplicaciones móviles con inteligencia artificial para registrar capturas de peces y actividades pesqueras.

Otro aspecto clave de este proyecto es su foco en los salmónidos y su relación con la calidad ambiental de las cuencas fluviales. Si bien los salmónidos son especies exóticas con impactos verificados sobre las comunidades biológicas, son a su vez altamente sensibles a las condiciones del entorno. Por tal razón, constituyen buenos bioindicadores de algunos de los más importantes agentes de deterioro ambiental, tales como el cambio climático, la pérdida de hábitat o la contaminación. Este enfoque permite además interpretar el impacto de los agentes de deterioro ambiental de las cuencas fluviales sobre sensibilidad de las poblaciones de salmónidos y de las actividades turísticas y recreativas que ellos sustentan.

El Plan de Preservación del Agua será lanzado oficialmente a comienzos de la temporada de pesca 2024-2025, en un evento que tendrá lugar en la Base de Operaciones de la Fundación Tierras Patagónicas, con el objetivo de involucrar a todos

los actores que dependen y disfrutan de nuestros ríos, generando concientización, impulsando la difusión, y garantizando la protección de nuestros ríos y sus ecosistemas a largo plazo: “Es necesario el compromiso y la participación de todos, absolutamente todos, para cuidar nuestros ríos y la calidad de sus aguas”, concluyó Knüll.

Acerca de la Fundación Tierras Patagónicas
 

La Fundación Tierras Patagónicas, originaria de Neuquén y con más de 30 años de historia, fue recientemente relanzada con el objetivo de unir a las personas en el cuidado del ambiente patagónico a través de la educación, la comunicación y el trabajo en conjunto. La Fundación cree firmemente en cuidar el ambiente, pero incluyendo a las personas que lo habitan, a través de la conciencia social.

Hace tres años la Fundación creó la primera Brigada de Prevención y Combate de Incendios conformada por jóvenes de las comunidades Mapuche Vera, Curruhuinca y Cayún, que fueron debidamente capacitados y rindieron exitosamente los exámenes y certificaciones correspondientes. En colaboración con el Sistema Provincial de Manejo del Fuego de Neuquén, la brigada ya participó exitosamente en la supresión y control de más de 30 incendios en la zona. La Fundación cuenta con una Base de Operaciones frente al Aeropuerto Chapelco. Actualmente, se enfoca en incorporar tecnología para el cuidado del ambiente Neuquino.

 

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