2020-11-05

PULGARCITO, EL TRADICIONAL BODEGÓN FUTBOLERO QUE CUMPLIRÁ 30 AÑOS EN SAN MARTÍN

Hace 29 años -en 1991- nacía en pleno centro de San Martín de los Andes, Pulgarcito, un típico y pintoresco bodegón de estilo "porteño". El objetivo era ofrecerle a la gente del pueblo una extensa carta, con una gran variedad de platos, aunque poniendo el foco en la tradicional cocina italiana. Héctor, encargado de la administración del local, y Graciela, dueña y ama de la cocina, pusieron a funcionar lo que hoy ya es un clásico de la ciudad.

"Mis viejos son los dos porteños, y cuando vinieron para acá en el ´83, quisieron traerse algo de Buenos Aires, sea el fútbol, el tango, o algo de las tradicionales pizzerías de allá, como Las Cuartetas. Cada cosa que a ellos les recuerda a Buenos Aires, lo trajeron para acá", cuenta Grisel Icardi, hija de Héctor y Graciela, fundadores de Pulgarcito. Al margen de la excelencia de sus platos, la ambientación de Pulgarcito es motivo de sorpresa para cada uno de los comensales: el fútbol, el tango, y los grandes íconos del espectáculo argentino que adornan sus paredes, te traslada inmediatamente al barrio de San Telmo, o a la mítica calle Corrientes.





"Cuando abrió Pulgarcito mis viejos apuntaron a que sea una marisquería. Pero en ese momento San Martín era más chico, no había tanto turismo como ahora, y la gente no estaba tan acostumbrada a comer mariscos. Entonces ahí se fueron mudando hacia las pastas, que tenía más aceptación de la gente", resume Grisel, la actual encargada de la cocina. Rápidamente, los paladares locales y visitantes se enamoraron de este original restaurant que nació en un San Martín que crecía exponencialmente, sobre todo a base de personas que llegaban desde la ciudad y provincia de Buenos Aires.



Graciela, alias La Tana, desde el primer día estuvo a cargo de amasar las pastas y de cocinar en el restaurant familiar. Le imprimió a los platos de Pulgarcito ese "toque" de la gastronomía italiana que le había enseñado su abuela, inmigrante europea que llegó a Buenos Aires -desde Génova- a principio del siglo XX. "Ella cocinaba muy bien y le enseñó todo a mi mamá", cuenta Grisel sobre su bisabuela. Y agrega: "Igual pasó conmigo, mi mamá me enseñó a cocinar, me transmitió todo el trabajo y ahora yo sigo sus pasos".





La actual cocinera de Pulgarcito admite que desde chica se metía en la cocina del restaurant y su madre, La Tana, le decía "vos mirame, mirame y aprendé". Ahora, es Grisel la que busca transmitirle la misma pasión por la cocina a su hija: "Yo le digo lo mismo... ´Vos mirame, mirame y aprendé´... Ella quiere aprender, quiere meterse, y hace lo mismo que hacia yo", explica la mujer que prácticamente nació en la cocina de Pulgarcito. "Siempre estuve acá en la cocina con mi mamá, siempre fue algo que me gustó hacer", le cuenta a FM de la Montaña WEB.

Hoy, Héctor y Graciela están cada vez más desligados del restaurant, y son sus hijos -Grisel, Germán, Gastón y Gabriel- los que están cargo del negocio familiar.



-¿Cómo se trabaja en familia?

Siempre trabajamos de la misma manera, muy familiar. Siempre mamá y papá estuvieron a cargo y todos los hermanos trabajando. E intentamos que cuando la gente venga se sienta que está en su casa, que está en un bodegón familiar.

Hoy en día mis papás siguen estando el restaurant, pero ya están un poco cansados y empezaron a desligarse un poco. Ahora prácticamente lo estamos manejando entre los hermanos. Yo cocino, pero también si hay que atender, atiendo, y hago las compras...  Hacemos todo entre todos. Si tiene que venir otro hermano a colaborar viene... Nos cubrimos entre nosotros.

-¿Cuál es el vínculo de Pulgarcito con Racing y con el fútbol?

Toda mi familia es de Racing, excepto mi madre que es de Independiente. Una vez vino un cliente, cuando todavía no teníamos nada, quiso dejar un banderín de Racing, y le dijimos que si. Y ahí la gente empezó a preguntar si podía traer también un banderín, o la entrada a un partido, o un llaverito... Y así fue como empezamos a hacer el sector de Racing.

Y cuando empezaron a verlo, muchos clientes empezaron a preguntar: ¿Por qué Racing y no River, o San Lorenzo? Y así se fue llenando. Los únicos clubes que no permitimos son Boca e Independiente (RISAS).



-Si hay un hincha famoso de Racing es Guillermo Francella... ¿Vino?

Si, vino Francella, vino Héctor Alterio, también. Es más, cuando se estaba filmando la novela Luz de Luna, todo el elenco se juntaba acá a comer después de las grabaciones.



-Si alguien no la conoce, ¿cómo definirías la comida de Pulgarcito?

En Pulgarcito hacemos pastas caseras, frescas. A veces nos dicen que la comida tarda un poco, pero la verdad es que nosotros hacemos todo en el momento. Queremos que la gente se vaya bien comida. Las porciones son abundantes. La gente va a encontrar un lugar cálido para comer, y comida de buena calidad y cantidad.

-¿Cuál es para vos el mejor plato que tienen?

La gran lasaña, sin dudas, es una mega torta. Los ravioles también son muy buenos. Nos dicen que les recuerda mucho a sus abuelas, y es un poco la esencia nuestra. De entrada podrían ser unas rabas o algún jamón de ciervo. Y de postre un flan casero... mixto, con crema y dulce de leche.



-¿Cómo los tocó la pandemia?

Después de tantos años, nosotros veníamos con una clientela armada. Si bien en la temporada nos va muy bien, como a todos, en la baja siempre tenemos nuestros clientes fijos. Tenemos muchos proveedores que una vez por semana o cada quince días vienen a comer. También está la gente del pueblo que los fines de semana viene.

Es decir que, por lo general, 20 o 30 cubiertos por día hacemos. Pero hoy, nada. Además tenemos muchos costos fijos. El lugar no es nuestro asique pagamos alquiler.



-¿Y tu papá que dice?

Mi papá está muy angustiado, pero yo le digo que hemos salido de tantas, que vamos a salir de esta. Hay que apoyarnos entre nosotros y confiar en que tarde o temprano va a pasar. Nosotros priorizamos el pago de los sueldos y vamos pagando los impuestos como podemos. Vamos a salir.

-¿Hicieron algo para intentar repuntar las ventas?

Empezamos a hacer delivery, algo que antes no hacíamos, aprovechando que la atención en el salón está reducida. También empezamos a hacer pastas congeladas, pensando en la gente que trabaja y no tiene mucho tiempo durante la semana.

-Y la pregunta del millón: ¿Por qué se llama Pulgarcito?
(RISAS). Mi viejo trabajaba en La Tratoría del Viejo Pepe. Un día una clienta del restaurant le dijo en broma al padre "mirá, parece Pulgarcito". Por el tamaño de mi papá, que es muy grandote, quedó como un chiste... Y ese día quedó el nombre, le quedó Pulgarcito...


Te puede interesar